Si todavía tenemos un PC antiguo y con pocas prestaciones, resulta fundamental liberar al sistema de todas las cargas no esenciales con el fin de lograr un mayor rendimiento y velocidad a la hora de ejecutar y correr las aplicaciones.
Un buen truco es desactivar algunos efectos visuales. Para ello vamos a Inicio, Panel de Control, Sistema, pestaña de opciones avanzadas, y en el cuadro de efectos visuales vamos a la Configuración de Rendimiento. Ahí seleccionamos la opción de Personalizar y desmarcamos todas las opciones excepto Suavizar bordes para las fuentes de pantalla. Con este truco conseguimos una mayor fluidez gráfica dentro de todo el entorno de Windows XP.
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